Nuestra institución educativa participó de la convocatoria “De las prácticas escolares a las Experiencias Significativas” con la estrategia pedagógica Asamblea de convivencia, siendo seleccionada para socializarse en modalidad de poster en el  Encuentro Académico: “De las prácticas escolares a las Experiencias Significativas” desarrollado en la ciudad de Bogotá entre el 29 de noviembre y el 1 de diciembre del año 2021.


Nombre del establecimiento educativo (EE)

I.E. Rodrigo Arenas Betancur

Código DANE del establecimiento educativo (EE)

105001026719

Nombres y apellidos del (de los) tutor(es) (CDA)

Luceida Hoyos

Nombres y apellidos de los docentes integrantes de la comunidad de aprendizaje (CDA)

Isabel Cristina Giraldo Gómez

Marcela Vásquez Castaño

Zona del EE (rural – urbana)

Urbana

Describa el establecimiento educativo: (número de sedes, cantidad de docentes y número de estudiantes)

La Institución Educativa Rodrigo Arenas Betancur, es una institución de carácter oficial ubicada en la comuna 7 de la ciudad de Medellín, específicamente en el barrio Robledo Aures 2. Tiene una única sede en la cual se atienden los grados de transición hasta undécimo. Actualmente cuenta con una planta docente conformada por 32 maestros en distintas áreas de conocimiento, tres profesionales de apoyo(EEPE, UAI, PTA), tres directivos y alrededor de 1000 estudiantes en los diferentes grados.

Número de docentes participantes en experiencia significativa

2

Número de estudiantes y grado escolar que cursan.

dos grupos de transición con 33 estudiantes cada uno.

Nombre de la experiencia significativa

Asamblea de convivencia

Eje temático 

Procesos didácticos orientados al aprendizaje en lenguaje y matemáticas y al desarrollo integral en educación inicial

Resumen (máximo 250 palabras)

La asamblea de convivencia es un espacio de reflexión colectivo, creado para fomentar la sana convivencia y el desarrollo de habilidades y hábitos para la vida en los estudiantes del grado transición de la institución educativa Rodrigo Arenas Betancur, a través de reuniones que se realizan de manera semanal donde se dialoga de situaciones de la vida diaria y cómo encontrar estrategias para enfrentarlas de manera individual y grupal.

Se considera un espacio importante dentro del aula, ya que más que un conocimiento, constituye un aprendizaje para el desarrollo de relaciones sociales sanas, que aportan al autoconocimiento y a la construcción de una mejor sociedad. Entre los temas que se trabajan en este espacio se encuentran: autoconocimiento, autoimagen, comunicación asertiva, hábitos de los niños altamente felices (proyecto institucional LideRAB) manejo de sentimientos, emociones y estrés, tolerancia a la frustración entre otros. 

Palabras clave (máximo 4 o 5)

Convivencia 

Hábitos 

Autoconocimiento

Comunicación

Emociones 

Introducción

La escuela se considera como un escenario social dispuesto para desarrollar el proceso de enseñanza-aprendizaje; a ella se le ha comisionado la impartición de los conocimientos básicos para la alfabetización de los seres humanos. Pero además de transmitir conocimientos, la escuela es un espacio de intercambio social en el que emergen las experiencias que atañen a los sujetos, a la vez que se construyen unas nuevas a partir de las vivencias cotidianas. En la escuela y las relaciones que allí suscita, se evidencian diferentes interacciones a las que se viven en la familia; los niños manifiestan rasgos de su personalidad, los cuales se pueden definir como “características estables que predisponen a comportarse de una determinada manera en las diversas situaciones de la vida (...) son estilos de comportamiento” (Bisquerra, 2009, p. 124).  Es así, como se considera pertinente el desarrollo de una experiencia que aborde las competencias emocionales, la sana convivencia, la comunicación asertiva, el autoconocimiento desde el primer año escolar, que acoja a los niños en todas sus dimensiones, en aras de la prevención y promoción en torno al bienestar emocional, teniendo en cuenta los factores psicológicos y pedagógicos que hacen parte del contexto escolar, y recordando que los fenómenos emocionales están presentes en todo momento y en todo lugar.

El interés por el tema de esta experiencia surge en la necesidad de desarrollar en los niños competencias sociales, puesto que las relaciones entre pares y adultos resultan permeadas por fenómenos emocionales que salen a flote en las diferentes actividades escolares, en especial si estos fenómenos tienen como consecuencia una evidente frustración o malestar en ellos.

Es por esto, que las docentes del grado transición empiezan a construir propuestas encaminadas a darle tránsito a las emociones y brindar estrategias que aporten a la formación integral, así mismo surge la estrategia Asamblea de convivencia, de mano de las docentes y su constante preocupación por fortalecer las habilidades necesarias para la vida en comunidad. Participan de la estrategia los estudiantes del grado transición de la institución educativa Rodrigo Arenas Betancur, que se encuentran entre los 5 y 6 años de edad ,quienes se caracterizan por ser activos, curiosos y participativos. Sobresale en ellos algunas habilidades que aportan a la dinámica de la asamblea como la anticipación, la atención, memoria, participación, formulación de preguntas e hipótesis para darles respuestas y en general motivación y entusiasmo por las diferentes propuestas basadas en el desarrollo de la estrategia.

Dentro de las diferentes experiencias a través de la práctica pedagógica, las maestras se han enfrentado a diferentes escenarios y realidades, en las que resaltan algunas conductas entre los estudiantes de los grados iniciales, es por esto que se tiene como propósito generar espacios que permitan desarrollar estrategias que prevengan situaciones o conductas disruptivas y el desarrollo de habilidades para la vida en sociedad.

La cotidianidad de la escuela posibilita observar las interacciones de una manera directa dentro y fuera del aula de clase; en este sentido, la maestra durante su práctica pedagógica diaria interviene en situaciones problema entre los niños, lo que la lleva a preguntarse por las estrategias de regulación emocional que se deberían emplear ante dichas situaciones e interacciones. Perpiñán (2016) afirma que el contexto escolar es un segundo agente socializador y que por lo tanto ofrece al niño un escenario privilegiado para “descubrirse a sí mismo, compararse con sus iguales y aprender las normas básicas para la interacción” (p. 25)

Metodología


Inicialmente la experiencia está acompañada de algunos elementos que invitan a los estudiantes a disponerse para la actividad tales como un instrumento musical, un peluche de los monstruos de colores que representan las emociones, un aromatizante y la disposición del espacio en círculo o semicírculo. Se realizan entonces conversatorios y algunas otras estrategias para enfocar la atención en la intencionalidad del ejercicio, y se cierra con un espacio de relajación que les permitiera sentir su cuerpo y percibirse a sí mismos como parte de un grupo.

Debido al cambio en el desarrollo de actividades, las asambleas de convivencia empiezan a transformarse en actividades dirigidas de manera virtual, se envía una actividad al iniciar la semana que fortalezca vínculos familiares y que a su vez apoye el proceso de mediación y resolución de conflictos en casa. Y una vez se retoma la presencialidad, por temas de protocolo de bioseguridad se realiza desde los asientos de cada uno, pero se conserva la intencionalidad de fortalecer las relaciones dentro del aula y la interiorización de estrategias que permitan replicar en casa lo aprendido.

Para estos espacios se tomaron en cuenta algunas estrategias de mindfulness, específicamente el programa Yomu liderado por Cinthya Zak, además de tener en cuenta el proyecto institucional LideRAB que promueve los siete hábitos de las personas altamente eficaces, el trabajo se apoyó en autores y cuentos que invitan a la resolución de conflictos y el reconocimiento y manejo de las emociones, como Anna llenas (con libros como el monstruo de colores, topito terremoto, te quiero casi siempre), Amalia Low, (con Tito y Pepita, Tito, Pepita y el intruso, el león y los escarabajos estercoleros). Todo lo anterior llevado a cabo a través de la ejecución articulada de las actividades rectoras de la primera infancia (juego, arte, literatura y exploración del medio)

Resultados

A partir de las observaciones e interacciones con los dos grupos del grado transición durante el desarrollo de las asambleas de la convivencia, se pudieron identificar y registrar aspectos importantes de tipo actitudinal, comportamental y de desarrollo en el aprendizaje, a la luz de la motivación y participación durante los encuentros pedagógicos, las interacciones entre los estudiantes y con sus docentes y, los aprendizajes interdisciplinares y “estructurantes que construyen las niñas y los niños a través de las interacciones que establecen con el mundo, con los otros y consigo mismos, por medio de experiencias y ambientes pedagógicos en los que está presente el juego, las expresiones artísticas, la exploración del medio y la literatura”(MEN, 2016, p. 5).

Motivación y participación en las asambleas de la convivencia

De manera constante los estudiantes desde el saludo, reconocen que la actividad que se va a realizar es la asamblea de convivencia, manifiestan gran motivación, interés por participar en su desarrollo y el disfrute que les producen las actividades. Hacen predicciones sobre los temas a tratar, las actividades y aprendizajes a alcanzar; lo que demuestra que ya se ha interiorizado este espacio, y que se ha incorporado de manera natural a la rutina escolar, lo que “les permite actuar de una manera más organizada …….. Les gusta narrar lo que les sucede y lo que piensan, además de escuchar narraciones de otros, a partir de las cuales comprenden las acciones, los motivos y los sentimientos de los demás”(MEN, 2017, p. 82). En tiempos de aprendizaje remoto, se percibe que algunos padres participan haciendo realimentación a las participaciones de sus hijos y reafirmando la conexión y participación que tienen con el trabajo desarrollado en las asambleas.

Las interacciones dentro y fuera del aula

La participación de los estudiantes en los ejercicios, actividades, conversatorios, reflexiones y demás espacios de trabajo colectivo, evidencian las interacciones como “la expresión de las propias opiniones o emociones es un producto cultural que puede ser crucial para el desarrollo personal”(Bisquerra, R. 2006, p. 13) en cada uno de los futuros ciudadanos sujetos a la formación de la escuela en competencias ciudadanas. Lo que evidencia en el marco de una educación integral que las “interacciones, se constituye en la columna vertebral de este currículo” (MEN, 2017, p. 27). Los niños y niñas en los conversatorios realizados, reconocen algunas posiciones y perspectivas cuando hablan y escuchan de manera abierta sobre sus sentimientos, emociones y las sensaciones que les produce la realización de algún ejercicio, logrando además, el auto reconocimiento de las emociones y la posibilidad de verbalizar lo que les agrada y lo que no.

Los estudiantes disfrutan de actividades de movimiento y expresión corporal, y el yoga es un medio para realizarlos. Luego de estas prácticas, las docentes a través de preguntas provocadoras, logran que los estudiantes narren lo que sintieron y vivieron desde el ejercicio, donde surgen algunos intervenciones como: “me sentí bien”, “estoy cansada pero relajada”, “me dio calor”, “mi mamá también hizo ejercicios”, entre otros comentarios. Los niños se tornan muy tranquilos y relajados, con caritas felices luego de las actividades. De manera especial cuando hace la valoración de los aprendizajes que han adquirido en los procesos vividos durante las asambleas, varios estudiantes responden: “Me relaja”, algunos expresan que han aprendido a respirar, a tranquilizarse y a respetar a los demás. 

Otros, por su parte de manera puntual expresan por qué les agrada participar de las asambleas, de la siguiente manera:

Reconozco mis debilidades y cómo manejarlas.

Aprendo sobre las normas.

Aprendo valores como el respeto.

Sé cómo respetar a mi familia y a los mayores.

Comparto con mis compañeros y hago las tareas.

Aprendo a ser amoroso.

Controlo mis emociones y el enojo.

En otros espacios como la lectura, se desarrollan conversatorios en torno a los acontecimientos del cuento y el porqué de cada acción y comportamiento del personaje, con ayuda de preguntas orientadoras las docentes de manera constante relacionan los acontecimientos, acciones y decisiones de los personajes del cuento con las acciones y pensamientos adecuados de los niños y niñas en su vida cotidiana.

También, se utilizan videos como actividad central en las asambleas, aprovechados para puntualizar en las características de personajes como las abejas y su relación con el hábito 2 “Empiece con el fin en mente” uno de los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, los niños se muestran motivados y receptivos, por lo que  asimilan el perfil de las personas que tienen propósitos y trabajan cada día para alcanzarlos; algunos niños en determinados momentos de participación expresan frases como: “hay que entrenar para ser un campeón”, “nos debemos acostar temprano para ir a estudiar”, “debemos hacer las tareas para poder aprender”.  Estas frases dan cuenta de la conciencia y autonomía que los niños van desarrollando para ser partícipes y líderes de su propio proceso de formación académica y personal, lo que se transforma en el desarrollo de hábitos y actitudes positivas para la vida.

Otras actividades, de gran significación para el desarrollo de las asambleas de la convivencia están enmarcadas en el trabajo de las emociones y el reconocimiento de ellas en los estudiantes, pues a través del cuento el monstruo de colores y su estrategia en aula, ellos expresan libremente con cuál de los monstruos se identifica de acuerdo a la emoción que representa cada uno, algunos explican por qué, al narrar situaciones de la vida que matizan su estado emocional. 

Cuando se trabaja con el botiquín de las palabras bonitas, las docentes traen al aula situaciones de conflicto y “emociones tristes” para contarles qué es ese botiquín y cómo lo van a usar en el aula de clase, de donde surgen conclusiones los niños y niñas como que “las palabras bonitas alegran y curan el corazón de las personas”. “El espíritu de la investigación ha sido reconocer la importancia de dar viabilidad a los aspectos emocionales y afectivos en todo proceso humano, en este caso, en la dinámica educativa”. (Moncada y Gómez, 2015, p.131) que dentro del aula, realiza sus aportes hacia una formación integral para la vida.

Dentro de la cotidianidad, y de manera frecuente, los niños demuestran con su comportamiento, respeto y afecto por los demás; al momento de responder el llamado de asistencia, le dicen a la docente “presente profe Linda”. Otros reveladores momentos, por ejemplo son al colgar las fichas de trabajo para que se sequen, se nota la solidaridad de algunos niños para ayudar de forma atenta a compañeritas que muestran dificultad para usar el gancho y la cuerda. En el restaurante por ejemplo, los estudiantes de ambos grupos comparten, conversan y ríen con sus compañeros olvidando que no tienen puesto el tapabocas, por la efusividad de sus deseos de compartir con otros, por lo cual la docente actúa con la estrategia de cantar canciones para que mientras ponen atención a estas, hagan el silencio que se requiere mientras comen.

 

Para finalizar lo expresado anteriormente, se trae un momento del aula, cuando en la segunda parte de la clase, se pierde la conexión e interés de unos cuantos estudiantes, en juegos y actividades de dispersión, corren y se tiran provocando que algunas compañeras afectadas se quejen con la docente, cuando se atiende la situación, se puede notar que las acciones no son intencionadas a lastimarlas, y por el contrario reconocen las consecuencias de su comportamiento.


Los aprendizajes interdisciplinares

Las actividades de las asambleas, van relacionadas con aprendizajes de las distintas áreas del conocimiento, como la lectoescritura, el pensamiento matemático, ciencias sociales y ciencias naturales; mediante lecturas, cuentos, videos y fichas sobre la vida de las arañas, las abejas y las  hormigas que son los personajes de los tres primeros hábitos “La proactividad, Empezar con el fin en mente y Poner primero lo primero”. Hábitos, que se atribuyen a cada personaje de peluche, en las características, acciones y comportamientos que adquirimos cuando aprendemos del hábito. De ahí que, los estudiantes elaboran conclusiones y moralejas como aprendizajes hacia los que las docentes orientan los espacios de diálogo.

El abordaje de la proactividad como primer hábito, se centra en recordar la frase de la araña, que consiste en el trabajo hacia el alcance de metas, allí los estudiantes tienen la oportunidad de ser escuchados, frente a la forma como perciben los mensajes de los cuentos y canciones sobre la protagonista, y con el apoyo de las docentes construyen un sin número de conclusiones frente a las enseñanzas compartidas. En torno a otros personajes, los estudiantes toman una posición frente a la personalidad y otros valores por ejemplo, de la ardilla, donde explican las acciones y los supuestos bajo los cuales actúa, al tiempo que justifican o difieren de los comportamientos del personaje tanto desde las emociones como los diferentes conocimientos y aprendizajes. lo que hace relevante el trabajo de esta experiencia soportado en “el desarrollo cognitivo y el desarrollo emocional” al que hace referencia Rafael Bisquerra (2006, p.18) donde se busca, dentro del desarrollo de la libre personalidad un equilibrio en la formación de ambas dimensiones.

 

Los animales elegidos por las docentes para personificar cada hábito, parecen ser motivadores y efectivos junto a las propuestas didácticas; un ejemplo de ello es que durante la explicación de la profe con la hormiga, los niños se conectan fácilmente durante muy buen tiempo, al parecer les llamó mucho la atención el escenario que la docente organizó para que fuera el personaje quien dramatizan las actividades en un orden adecuado acorde al hábito 3, donde se prioriza las actividades más importantes y las responsabilidades sobre otras actividades de ocio y descanso. Lo que podría soportarse en José Ángel Garcia, cuando afirma que “la razón y a la emoción son dos aspectos que existen de manera conjunta y porque se hallan inextricablemente unidos en la mente del individuo, lo que los lleva a actuar de manera conjunta, ligados a los conocimientos adquiridos”(2012, p.7)

 Cuando se proponen preguntas sobre este hábito, los estudiantes entusiasmados y muy coherentes con la temática hacen sus aportes enumerando, las actividades que corresponden antes que otras, debido a que son responsabilidades y tienen mayor importancia en las rutinas de la vida diaria. Durante el diálogo respecto al comportamiento de la abeja perezosa, los niños se cuestionan por las ideas que la profe pone en discusión y tratan de explicarlas, al hacer comparaciones de las acciones que se deben realizar para ser como la abeja organizada de la canción.

Respecto a evidencias de aprendizajes en otras áreas del conocimiento, se trae el trabajo en la lectoescritura, al dibujar la araña proactiva y completar la palabra proactividad, recortando de revistas las vocales para completar la palabra. Durante esta actividad, una estudiante hace su intervención asociando la actividad con un cuento de la araña, y dice: “Ella fue y buscó una radio que estaba dañada y la puso más bonita”. Otro estudiante exalta una cualidad: “Es que hay que ser muy paciente porque la arañita esperó a que la lluvia se fuera”, los estudiantes hablan con mucha propiedad de los comportamientos deseados en una persona que pone en práctica este hábito. Desde el pensamiento matemático, como rutina durante la asistencia, realizan ejercicios de conteo, suma y diferencias entre cantidades, al contar los niños y niñas asistentes a clase.

 

También, desde la literatura se toma como referencia el cuento Tito y Pepita, de Amalia Low, la historia de dos hámster que sin conocerse comenzaron una guerra de palabras poco amables a través de cartas. A partir de esta historia se entabló con los niños un conversatorio en el que se reflexiona acerca del efecto que tienen las palabras en la vida de las personas; algunos niños expresaron frases como: “las palabras feas nos rompen el corazón”, “cuando nos dicen palabras feas nos da fiebre”.  Los niños asocian la enfermedad del personaje Pepita con los poemas descortés que había recibido de su vecino Tito. 

Luego, al resaltar el final de la historia en el que los personajes se vuelven amigos y se escriben poemas llenos de frases bonitas, los niños expresaron alegría de que ya fueran amigos y que las palabras bonitas eran mejor que las feas para poder aliviar el corazón. Puesto que “los pensamientos dependen de los intereses o necesidades de las personas, y estos aspectos están mediados con el entorno por medio de las emociones”(García, 2012, p.13) donde los estudiantes reconocen la importancia de actuar de forma coherente con lo que pensamos para no lastimar a las personas que amamos y son importantes en nuestra vida.

Durante la ejecución de la estrategia se presentan algunos cambios con respecto a la idea inicial, relacionados con la forma en que se planeaba y realizaban las asambleas, antes, durante y después  de la pandemia. Esto tiene que ver directamente con la disposición del espacio y los elementos que la acompañan.

Inicialmente se realizan en el aula de clase cumpliendo con ciertas características que se consideran importantes como la disposición del espacio, elementos que ayuden a identificar el momento pedagógico y que tienen una intencionalidad durante la asamblea. pero cuando empieza el asunto de la educación virtual y todas las posibilidades de cambio que ésta acarreo, se opta por usar esta clase como un espacio de formación en familia y se enfoca en el desarrollo de estrategias para la resolución de conflictos en casa y como compartir y vivir esta situación atípica. Al ingresar nuevamente a presencialidad, se continúa dando importancia a ambos enfoques (el de antes y el de durante la pandemia) y se eliminan algunos puntos que puedan romper los protocolos de bioseguridad en el aula.

Respecto a las dificultades asociadas a la buena marcha de la experiencia, puede decirse que se evidencia la falta de recursos audiovisuales en una de las aulas de transición, lo que puede minimizar las posibilidades de acceder a presentaciones y videos que apoyen el tema central de cada Asamblea, así como el curso cotidiano de las diferentes experiencias de aprendizaje.  Sin embargo, pese a esta dificulta la docente procuró contextualizar a los niños durante cada encuentro a través de diálogos, imágenes, situaciones de la cotidianidad, lectura de cuentos o narración de historias, entre otros, para llevarlos al aprendizaje y a la vivencia de cada eje temático de las Asambleas.  Es de anotar que, aun con esta dificultad, en los dos grupos la aplicación de la experiencia tuvo un impacto positivo y equiparado, que permite identificar en ambos el alcance del objetivo propuesto con dicha estrategia.

Conclusiones y recomendaciones

La implementación y sistematización de esta experiencia permite reconocer que es un acierto de las maestras desde lo metodológico y pedagógico el desarrollar su práctica docente encaminada a la educación emocional como parte de la integralidad, tarea de la escuela como foco de transformación social, donde se atiende a través de los estudiantes una necesidad latente en la comunidad educativa que refleja las características de la población y el contexto en el cual se encuentra inmersa.

 De ahí, que se hace mención al arduo trabajo en las bases constitutivas de las competencias ciudadanas en los estudiantes de transición; donde los resultados evidencian camino recorrido hacia los cinco estándares básicos para la convivencia ciudadana desde lo emocional, en el reconocimiento de las emociones básicas (alegría, tristeza, rabia, temor) en mí y en las otras personas, la expresión de mis sentimientos y emociones mediante distintas formas y lenguajes (gestos, palabras, pintura, teatro, juegos, etc.), el reconocimiento que las acciones se relacionan con las emociones y que puedo aprender a manejar mis emociones para no hacer daño a otras personas, la capacidad de identificar cómo me siento yo o las personas cercanas cuando no recibimos buen trato y expreso empatía, es decir, sentimientos parecidos o compatibles con los de otros. (Estoy triste porque a Juan le pegaron) y finalmente me preocupo porque los animales, las plantas y los recursos del medio ambiente reciban buen trato. (MEN, 2004, p. 16).

 Las asambleas de convivencia, son un espacio propicio para el desarrollo y aprendizaje de los estudiantes a partir de las interacciones con ellos mismos, con los demás y el entorno que los rodea. Estas, permitieron que de manera natural dentro de la cotidianidad, ya sea enmarcadas en la orientación del docente y/o mediadas por la autonomía de sus libertades, se fortalezca la capacidad de comunicación, evidenciada en la innumerable cantidad de participaciones, diálogos, conversatorios, donde se comparten sentimientos, gustos, pensamientos y emociones, tanto desde el lenguaje verbal como corporal. Y desde las habilidades propias del lenguaje cognoscitivo, se exploran aprendizajes hacia la narrativa fluida, la explicación, argumentación, comparación, crítica, la defensa de ideas y posturas, la deducción y la conclusión; son acciones potencializadas en el marco de la “exploración del medio, el juego, las expresiones artísticas y la literatura, fundamentan las bases curriculares” (MEN, 2017, p. 39).

Finalmente, se hacen algunas recomendaciones o sugerencias para que quien se motive a desarrollar esta experiencia dentro de su aula de clase, lo tenga en cuenta como antecedentes y dé mayor oportunidad al desarrollo exitoso de las asambleas de la convivencia con sus estudiantes. Lo primero, que por jerarquía le debe el éxito a cualquier actividad pedagógica es la planeación; pues está es el soporte de la práctica y como tal es determinante en todo el proceso. Por ello, es relevante que allí se consideren actividades transversalizadas en todas las dimensiones a desarrollar en el grado transición, sin dejar de lado la intencionalidad enmarcada en el objetivo de la estrategia.

 Como segundo elemento, se sugiere la constancia en su implementación, pues esta determina la trayectoria del proceso como experiencia significativa. Y finalmente no siendo lo menos importante, es que debe fortalecerse con el contacto e interacción con las familias en mayor medida; como se conoce, la escuela se proyecta hacia la comunidad, pero si se dirige propiamente a las familias llega de manera más directa y asertiva.

Referencias bibliográficas


Bisquerra, R. (2006) Educación emocional y bienestar. Editorial Wolters Kluwer. Barcelona, España.


Bisquerra, R. (2009) Psicopedagogía de las Emociones. Editorial SÍNTESIS S.A. Madrid, España.


Borjas, B. (2004) Orientaciones para sistematizar experiencias.


Covey, S. (2009) Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Editorial PAIDOS. Barcelona, España.


García, J. (2012) La educación emocional y su importancia en el proceso de aprendizaje. Universidad de Costa Rica, Sede Guanacaste. Revista Educación. Guanacaste, Costa Rica.


Low, A. (2017) Tito y Pepita. B de block. Colombia


Low, A. (2018) Tito y Pepita y el intruso. B de block. Colombia


Llenas, A. (2012) El monstruo de colores. flamboyant. España


Llenas, A. (2017) Te quiero, casi siempre. Planeta. España


Llenas, A. (2017) Topito terremoto. Penguin Random house. España


MEN (2017). Bases curriculares para educación inicial y preescolar. Bogotá, Colombia.


MEN (2016) Derechos básicos de aprendizaje v. 1. Grado transición. Panamericana Formas e Impresos S.A.


MEN (2004). Estándares básicos de competencias ciudadanas. Revolución educativa, Colombia aprende. Bogotá, Colombia.


MEN (2010) Orientaciones para autores de experiencias significativas y establecimientos educativos.


Moncada, J y Gómez, B. (2015) Formación de competencias socioemocionales para la resolución de conflictos y la convivencia, estudio de caso en la secundaria sor Juana Inés de la Cruz Hidalgo México.


Perpiñán Guerras, S. (2016). La salud emocional en la infancia: componentes y estrategias de actuación en la escuela. Narcea Ediciones.